GASPAR OCTAVIO HERNANDEZ
El Poeta mas Joven de Panamá


*      Nació en la capital el 14 de julio de 1893.  Joven inteligente,  autodidacta  y dueño de una reputación merecida.        Desde temprana edad su capacidad literaria fue apreciada como escritor y poeta.  Muchos aseguran que de no haber fallecido a tan temprana edad seguramente hubiera alcanzado el mas alto nivel en la literatura panameña.   Colaboró con  Miró y Geenzier en las revistas "Nuevos Ritos" y "Estos y aquellos".  Elaboró en La Estrella de Panamá, participándo en la dirección y redacción de casi todas las revistas literarias de su tiempo,  llegó a ocupar el puesto de  Redactor Jefe hasta su fallecimiento en las mismas oficinas de La Estrella de Panamá el 13 de noviembre de 1918, a la tierna edad de 25 años.
     Obras:
                     EGO SUM;  MELODIA;  CANTARES DE CASTILLA DEL ORO;  CANTO A LA BANDERA;  CRISTO Y LA MUJER DE SICHAR(1916);  LA COPA DE AMATISTA (1923);  MELODIA DEL PASADO;  ICONOGRAFIA (1915).
CANTO A LA BANDERA
Ved cómo asciende sobre el mar la enseña que refleja en sus vívidos colores
el mar y el cielo de la patria istmeña!
Mirad!...Es la bandera panameña,
vistosa cual gentil manto de flores!

Ved cómo asciende al mástil del velero serpenteando con lánguida armonía
bajo la luz del matinal lucero
mientras canta fornido marinero
con  ruda voz, canciones de alegría!...
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...Bandera de la Patria! Sube...sube
hasta perderte en el azul. Y luego
de flotar en la patria del querube;
de flotar junto al velo de la nube,
si ves que el Hado ciego
en los istmeños puso cobardía,
desciende al Istmo convertida en fuego
y extingue con febril desasosiego 
a los que amaron tu esplendor un día!

EGO SUM
Ni tez de nácar, ni cabellos de oro
veréis ornar de galas mi figura;
ni la luz de zafir, celeste y pura,
vereís que en mi pupilas atesoro.

Con piel tostada de atezado moro;
con ojos negros de fatal negrura,
del Ancón a la falda verde oscura
nací frente al Pacífico sonoro.

Soy un hijo del Mar... Porque en mi alma
hay-como sobre el mar- noches de calma,
indefinibles cólera sin nombre.

y un afán de luchar conmigo mismo,
cuando en penas recónditas me abismo
!pienso que soy un mar trocado en hombre!